Yelindi Pérez
La dualidad entre la vida y la muerte siempre ha sido un tema de debate e inspiración. La Sinfonía No. 2 en do menor, «Resurrección» de Gustav Mahler, no escapa de esa realidad. El compositor se planteó una serie de preguntas filosóficas que a lo largo de la pieza van hallando respuestas.
«¿Por qué has vivido? ¿Por qué has sufrido? ¿Es todo una enorme y horrible broma? Tenemos que responder a estas preguntas de algún modo si queremos seguir viviendo; de hecho, incluso si sólo queremos seguir muriendo» apuntó Mahler.
Estas contestaciones serán protagonistas el próximo 6 y 7 de junio a las 3 p.m. en la Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño, de la mano de la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas, que no interpretaba este repertorio desde hace 23 años.
El maestro Daniel Gil, estará a cargo de la dirección artística y ofrecerá un emotivo programa que honra legado del maestro Rodolfo Saglimbeni, quien falleció el 4 de junio de 2025.
En escena estarán participando 200 músicos, entre los que se encuentran: la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas, el Orfeón Libertador, el Coro Juvenil Orden Libertador y las solistas Patricia Laguado (soprano) y Tania Zimmermann (mezzosoprano).
De la metafísica a la partitura
La Segunda Sinfonía de Mahler tiene una profunda carga metafísica enfocada en la inmortalidad del arte y el alma, lejos del dolor y la experiencia humana.
El primer movimiento Totenfeier (Ritos fúnebres) deja entrever la confrontación con la muerte y el curso de la vida, dando paso al Andante Moderato que le hace un guiño a la nostalgia y al nihilismo.
El III movimiento (Scherzo), enfrenta un quiebre emocional que halla consuelo en la fe, para seguidamente encontrarse con el Urlicht que es la liberación y aceptación que posteriormente en el último movimiento (Auferstehung) se convierte en resurrección y victoria espiritual.
Taquilla
Las entradas se encuentran disponibles en las taquillas del Teatro Teresa Carreño y a través de Maketicket.












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